El broche de menos de 20 libras que resultó ser un diseño de William Burges
- Sofía — Joyas de Valor

- 31 jul
- 5 min de lectura

En 1988, Flora Steel compró en un mercado de antigüedades de las Midlands inglesas un broche por menos de 20 libras. Era una pieza circular de metal blanco y dorado, decorada con coral, lapislázuli y malaquita. Tenía un diseño poderoso, unas letras extrañas y una combinación de colores difícil de olvidar.
Steel, historiadora del arte y coleccionista de joyería de plata desde la adolescencia, supo reconocer que el objeto tenía personalidad. Sin embargo, durante décadas desconoció su autoría. El broche se llevó durante unos años, quedó después guardado en un armario y solo mucho más tarde reveló su verdadera identidad: había sido diseñado hacia 1863 por William Burges, una figura esencial del neogótico victoriano.
La pieza terminó adjudicándose en Gildings Auctioneers por 9.500 libras. Con los gastos del comprador, el total superó las 11.500 libras. Su historia demuestra que el valor de las joyas antiguas no siempre reside en materiales costosos: a veces está en el diseñador, la procedencia y la posibilidad de reconstruir documentalmente su pasado.
Una compra pequeña con un diseño imposible de olvidar
La propia Gildings documenta que Flora Steel adquirió el broche en 1988 por menos de 20 libras. Le llamaron la atención su diseño firme, las piedras de colores y la inscripción de aspecto gótico. No se trataba de una pieza cubierta de diamantes ni de una joya realizada íntegramente en oro. Sus materiales eran relativamente modestos, pero la composición tenía una intención artística evidente.
El broche es circular, mide 46 milímetros y presenta un motivo central en forma de cruz. Está realizado en metal blanco y metal blanco dorado, y combina cabujones de lapislázuli, coral y malaquita. Entre las piedras aparecen las iniciales “JCG” grabadas con caracteres góticos. La aguja, según la ficha de catálogo, pudo haber sido sustituida.
Cinco años en un abrigo y dos décadas en un armario
Flora Steel contó a Gildings que llevó el broche durante unos cinco años en la solapa de terciopelo verde de uno de sus abrigos favoritos. Cuando el abrigo y el uso de broches dejaron de estar de moda, la pieza permaneció en un armario de Londres durante otros veinte años.
Más tarde, su nuera lo encontró y empezó a utilizarlo. La joya, por tanto, no desapareció en una cámara acorazada ni estuvo tratada como una obra excepcional. Formó parte de una vida cotidiana, pasó de una persona a otra dentro de la familia y conservó un valor sentimental antes de que se conociera su importancia histórica.
La pista apareció en Antiques Roadshow
La identificación comenzó cuando Steel vio por casualidad un vídeo de 2011 del programa británico Antiques Roadshow. En él, el especialista Geoffrey Munn mostraba una hoja de dibujos conservada en los archivos del Victoria and Albert Museum de Londres. Incluía diseños de broches de William Burges cuya localización llevaba años intentando descubrir.
Uno de aquellos dibujos recordó a Steel la pieza que había comprado 35 años antes. Al revisar con mayor atención el material del V&A, reconoció su broche. Contactó entonces con Gildings, la casa de subastas que ya había intervenido en el descubrimiento de otros ejemplares relacionados con esos diseños.
William Burges y el broche de las damas de honor
William Burges fue un arquitecto y diseñador destacado del neogótico victoriano, conocido especialmente por sus trabajos en el castillo de Cardiff y Castell Coch, en Gales. Su actividad no se limitó a los edificios: también diseñó muebles, objetos decorativos y joyas con un lenguaje visual muy personal.
Los dibujos originales indican que en 1863 diseñó varias piezas identificadas con el nombre “Gibson”: seis debían ejecutarse en plata y tres en oro. Los diarios de Burges relacionan su fabricación con un platero de Birmingham llamado Wakeman. Gildings vincula el encargo con su amigo, el reverendo John Gibson, y con la boda de este con Caroline Bendyshe, sobrina-nieta del almirante Lord Nelson, celebrada el 28 de enero de 1864. Se considera que fueron regalos para las damas de honor; las iniciales JCG corresponderían a John y Caroline Gibson.
El valor estaba en la autoría y en la historia
El director de Gildings, Will Gilding, explicó que el valor intrínseco de los materiales era secundario. Estimó que la plata y las piedras modestas podrían representar poco más de 30 libras. La importancia se encontraba en la autoría de Burges y en la historia que los dibujos del V&A permitían recuperar.
Este punto resulta esencial para comprender cómo saber si una joya tiene valor. Una esmeralda, un diamante o una pieza de oro pueden tener un valor material claro, pero una joya también puede ser relevante por su diseñador, por haber formado parte de un encargo documentado, por su rareza o por su relación con un movimiento artístico.
Sin la hoja de bocetos, la atribución quizá habría permanecido perdida. Por eso conviene conservar cajas, cartas, fotografías, facturas y cualquier información asociada a las joyas antiguas. Un dato aparentemente menor puede convertirse en la pieza que una un objeto familiar con un archivo histórico.
La subasta de 2024
El broche apareció en el especial navideño de 2023 de Antiques Roadshow. Geoffrey Munn propuso una valoración inicial de entre 8.000 y 10.000 libras. Gildings lo ofreció después con una guía de 10.000 a 15.000 libras en su subasta especializada de joyería y relojes.
El lote 184 salió a subasta el 19 de marzo de 2024. Las pujas comenzaron en 6.000 libras y avanzaron hasta un precio de martillo de 9.500 libras. El comprador fue un coleccionista privado británico interesado en Burges y en los movimientos neogótico y esteticista. La casa informó de que el total, incluidos los gastos del comprador, superó las 11.500 libras.
La cifra es muy superior a las menos de 20 libras pagadas en 1988, pero el resultado no fue producto de una transformación física. Lo que cambió fue el conocimiento: se identificó el diseño, se documentó su contexto y se devolvió a la pieza su lugar dentro de la historia.
Qué nos enseña el broche de Flora Steel
Antes de vender, fundir, reparar o alterar una joya antigua, merece la pena revisar sus marcas, inscripciones, construcción y procedencia. La valoración de una joya puede requerir conocimientos gemológicos, pero también investigación histórica y comparación con archivos. El verdadero hallazgo no siempre es una piedra preciosa: en ocasiones es un nombre, un dibujo o una historia recuperada.
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Fuentes consultadas
• Gildings Auctioneers: historia documentada del broche “Gibson” de William Burges — https://www.gildings.co.uk/gibson-burges-brooch/
• Gildings Auctioneers: lote 184, broche neogótico diseñado por William Burges — https://www.gildings.co.uk/auction/lot/184-a-victorian-gothic-revival-brooch-designed-by-william-burges/?au=268&lot=105810&sd=1
• Gildings Auctioneers: anuncio de la subasta del broche — https://www.gildings.co.uk/news-item/the-gibson-bridesmaid-brooch-by-william-burges-sells-at-auction/
Imagen ilustrativa original creada para Joyas de Valor. No representa la pieza exacta subastada por Gildings.
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